Mediar es una buena opción

Ya que el día 21 de enero es el día europeo de la mediación, voy a intentar trasladar al lector en qué consiste la misma y por qué es importante conocerla como un método más para resolver los conflictos que puedan surgir entre las personas e intentar evitar acudir a la vía judicial, que muchas veces, más que resolver los mismos hacen que estos perduren en el tiempo e incluso que aún se magnifiquen más. No pretendo decir que los juzgados no resuelven los problemas, ni muchísimo menos, sí resuelven los conflictos, pero sólo da soluciones a cuestiones concretas, lo que hay que pensar es que después del juzgado y de la solución dada por estos, la vida sigue, las relaciones familiares, laborales, vecinales, etc, continúan y el salir con una solución del juzgado no significa que las aguas vuelvan a su cauce, puede incluso que sean más turbulentas que antes, si me permiten el símil. Intentaré definir la mediación de una manera muy simple, varias personas entre las que surge un conflicto pongamos por ejemplo, un vecino que no respeta las normas de convivencia en su edificio y el resto de vecinos están hartos de tal situación, llegan a tal extremo que cuando se ven en las zonas comunes se insultan entre ellos y la tensión es insostenible. ¿Cómo se resuelve esta situación a través de la mediación?, pues bien, paso a detallar el proceso, estas personas pueden contactar con un mediador, el cual tras haber hablado con ellas, haberlas informado al respecto y que todas hayan aceptado de manera voluntaria participar en la misma, se inician las sesiones en las que el mediador será una persona neutral en ningún momento se posicionará por una de las partes y de ninguna manera dará solución al conflicto. El mediador no es ni un juez ni un árbitro para imponer soluciones. La figura del mediador es la de aquella persona que guía a las partes para que éstas mismas lleguen a un acuerdo que beneficie a todos. Ellas son las que tras dialogar, empatizar y sacar a la luz todo tipo de emociones consiguen o intentan conseguir la solución más adecuada a sus problemas. Esta solución supone la mayoría de las veces alcanzar una mejor convivencia futura o por lo menos respetarse y vivir en paz con uno mismo y con los demás. Bien, no intento decir que la mediación sea la panacea de resolución de conflictos, incluso hay conflictos que no son mediables y para eso están los juzgados y los profesionales del derecho, pero sí intento hacer reflexionar a la sociedad que, con voluntad y diálogo, ayudados por profesionales como los mediadores se pueden conseguir soluciones muy satisfactorias para todos y que permiten garantizar un futuro más afable entre ellos. Con todo ello, animo a aquellas personas que tienen algún conflicto a optar por la mediación, en cualquier caso, si no se resuelve por esta vía, siempre quedará la vía judicial.

 

 

 

 

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