LA REFORMA DE LOS PROCESOS DE NULIDAD MATRIMONIAL

En primer lugar y como cuestión previa quiero aclarar en qué consiste la nulidad matrimonial dada la confusión que continuamente se genera en los ciudadanos, para después entrar en el fondo de la reforma de los procesos de nulidad matrimonial.

Por nulidad matrimonial se entiende aquella sentencia que dicta un tribunal eclesiástico por la que se declara que nunca existió un matrimonio, a causa de algún elemento o vicio del consentimiento que provocó la invalidez desde el mismo momento de la unión. Se trata de reconocer que jamás existió un vínculo matrimonial entre dos personas. Esto es, que nunca hubo matrimonio.

El 8 de septiembre de 2015 se presentaron dos cartas en forma de motu proprio, la primera para la iglesia latina, el “Mitis Iudex Dominus Iesus” y la segunda “Mitis et Misericors Iesus” para las iglesias orientales, que entraron en vigor el pasado 8 de diciembre de 2015, por las que el Papa Francisco modifica el Código de Derecho Canónico.

Ambos textos afrontan una reforma de los procesos de nulidad matrimonial que persiguen favorecer la rapidez de los procesos y así agilizarlos para la declaración de nulidad del matrimonio.

En este artículo voy a centrarme en el motu proprio “Mitis Iudex Dominus Iesus”, pues es el que afecta y ha de aplicarse en los tribunales eclesiásticos españoles.

En concreto, la reforma afecta a 21 cánones del Código de Derecho Canónico, siendo las principales claves de la misma las siguientes:

1.- Acercar los tribunales eclesiásticos a las personas, minimizando los costes económicos, de modo que todos aquellos fieles que, en conciencia, necesiten acudir a la justicia de la Iglesia para que resuelva acerca de su situación personal puedan y no encuentren trabas que les impida dirigirse a la justicia eclesiástica.

2.- Un mayor protagonismo del obispo diocesano, de modo que se “recuperan” competencias y funciones olvidadas pero reconocidas a los obispos. Con ello se pretende que los obispos tengan presencia real en aquellas causas de nulidad que sean más evidentes. Nos referimos al proceso más breve, que es una creación del motu proprio y ha de resolverse en el plazo de un mes, regulado en el art. 5, en relación con los cánones 1683 a 1687 del CIC, que tendrá carácter extraordinario y se aplicará en aquellos supuestos en los que la demanda de nulidad matrimonial la presenten ambos cónyuges o cuando la presente uno de ellos con el consentimiento del otro. Y siempre que haya pruebas que evidencien la nulidad matrimonial. No obstante, este hecho no anula el principio de descentralización, pues adquieren gran relevancia los vicarios judiciales adjuntos (c. 1420.3 del CIC).

3.- Un proceso ordinario rápido, de un año como máximo. Donde ya no se exige la doble conforme, esto es la exigencia de que dos tribunales de distinto grado declaren la nulidad matrimonial, de modo que la sentencia afirmativa no recurrida es ejecutiva (cc. 1630 a 1633 del CIC). Y, en caso de recurrir la sentencia afirmativa, de apreciarse falta de argumentos o carencia de razón de ser, éste podrá rechazarse.

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